"LAS ALMONDIGAS EN MI CASA SE HACEN ASÍN..."




¿Habéis leído el título de esta entrada? Hace daño, ¿no? A mi al menos me hace muchísimo daño y más aún que ahora de repente la RAE decida que ya no hay error. Que alguien puede comprar una docena de "almóndigas" y hablar "asín como asín". Que me pregunto que si estas horribles palabras llevarán acento o no. Que igual alguien va y me dice que las he escrito mal. Que menuda cultura que tengo. Que mire usted que poner "asin" con acento. Y la verdad es que ni siquiera tendría que ponerlas entre comillas, porque ya forman parte de esta lengua española nuestra que empieza a hacer aguas por todas partes. Otra cosa tengo que decir. Hay que enviar una nueva actualización a los ordenadores para que esas, para mi, barbaries  no sean mancilladas por el subrayado rojo que las define como nefastos errores. 

Y me entran hasta los calores. Porque pienso que un idioma tiene que evolucionar, embellecerse y no llenarse de errores aceptados. Me llamaréis quizás de todo. Igual diréis que el ciudadano al final es el que decide el camino hacia el que va a ir su lengua, pero a mi ese camino no me gusta nada. Me hace daño a los ojos y me cuesta y me costará aceptar "almóndigas" como palabra, con o sin acento. Porque para mi han sido albóndigas de toda la vida, están más ricas y así vienen sin subrayado. 

Soy un gran defensor del  castellano. Me encanta mi idioma y por eso no entiendo lo que está pasando. Seguramente los señores de la RAE en sus sillones maravillosos pensarán que no tengo la menor idea de lo que estoy hablando y es posible que así sea, pero me viene a la mente una pareja que tuve hace muchos años, pero muchos muchos... Es verdad que no hablaba como debería y que cometía muchos errores y yo, inocente de mi, intentaba darle esa poca cultura que yo tenía. Como si fuese yo Mr Higgins en una versión española de My Fair Lady. Así que cada vez que le oía decir:

-Pues sí, Javier... esto es "asín"...

Yo iba rápidamente y le corregía:

-No... se dice así...

Como respuesta recibía una mirada asesina a la vez que me escupía estas palabras:

-¿Tú que eres... "abogao"?

Y ahí me quedaba yo todo "abogao" sin saber qué más hacer. La relación no llego ni al año. Creo que no llegó ni a los seis meses y no penséis que fue por el lenguaje, que no soy tan superficial.  Pero lo que quiero decir es que de alguna manera esa forma de hablar estaba plantando su semilla para llegar a lo que es hoy. Que de repente me imagino a todos esos extranjeros en las academias de idiomas sueltos por nuestro país diciendo "asín" y que quieren una tapita de "almóndigas". Y me entran otra vez los calores... Y me niego. Me niego y mucho. Aunque lo diga toda la RAE y algún que otro colaborador o colaboradora de la tele. No puedo. Porque va mucho más allá... que ahora si dices: "conceto", "otubre", "uebos" si... habéis leído bien.. "uebos", "toballa" o "albericoque" pues no estaréis cometiendo un error. Así que mejor nos tomamos un "güisqui" para celebrarlo, porque tampoco estaríamos diciendo nada raro. Eso sí, como se te olvide poner un acento o escribas una coma de más en un párrafo te lanzan todos los perros del mundo, te tratan de inculto y te dicen que no llegarás a ser un buen escritor. 

Y ¿qué se consigue con todo esto? Pues que ahora si escucho a alguien hablar mal, para mi mal, ya no sé qué hacer. Que igual tengo que empezar a renovarme o marcharme a Islandia. Pero me sigo planteando el que si repites mucho una barbaridad termina siendo "palabro" aceptado por nuestra RAE que para mi ya no da esplendor. 

Aunque también me estoy preguntando si no será todo un acuerdo con programas como "Mujeres y Hombres y Viceversa". Que igual el nuevo diccionario viene patrocinado por semejantes joyas y así ya nadie se mete con tan excelsos tronistas que serán el paradigma de la cultura. Que esta nuestra juventud tiene un largo camino dialéctico frente a ellos y ellas. Por lo que el futuro nos depara un sinfín de palabras castradas... ¿Para cuando "arquiteto" o cargarnos la "h" definitivamente?.

Mejor voy terminando... porque en el fondo todo esto me da mucha tristeza. Que a mi el castellano me encanta. Adoro mi idioma y siento que no se está mejorando, que se está prostituyendo. Así que me quedaré con las ganas de hablar con Cervantes y contarle todo lo que está pasando. Por mi parte seguiré escribiendo como lo hago y sintiendo que esas palabras no están bien. Que los miembros de la RAE han sido poseídos por algún virus marciano que pasará de repente... Y que cada vez que alguien diga "asín" un hada perderá las alas para hacerlo todo más absurdo o "asurdo" que ya no sé ni lo que poner...

Y ahora... a pensar... si realmente debería de haber sido "abogao"...


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