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Mostrando entradas de octubre, 2014

TODOS PIDEN PERDON...

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Todos piden perdón...  Y a mi me entra la risa. Pero no es una risa de esa sana, de la que te limpia el cuerpo, de la que viene tras un chiste o una anécdota que no hace daño a nadie. Es una risa enferma. Una risa repleta de rabia. Una risa que encierra gritos de rebelión, una rebelión que no se encuentra en Constituciones que nadie entiende, en leyes sobre las que nadie me ha preguntado, en corrupciones maquilladas con cortinas de un humo teñido de rojo. Y todos piden perdón y ya no nos lo creemos. Señoras y señores, por decir algo, YA no nos lo creemos. Se lo diría gritando... pero el grito se me consume... se diluye en la rabia, en la pena... porque un día tuve ilusiones, creí en mi país, creí en el futuro y ahora me cuesta creer en algo. Y los culpables son ustedes, señores políticos. No les pongo nombres porque son ustedes. Me dirán que muchos se salvan y probablemente sea así, pero ya no me vale. YA NO ME VALE. Porque día a día me sorprendo más. Porque nunca he creído que las c…

CASTILLOS EN EL CIELO...

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Hoy es de esos días en los que las lágrimas que suponían aquel final, me han dicho que había pasado. Era un presentimiento. Un silencio que hablaba de ausencia. Una ausencia elegida. Una lejanía obligada que nada ni nadie podía romper... Hoy es de esos días en los que el alma no se rompe en mil pedazos, porque es tan grande que se llena de aquella que hace tiempo que decidió marcharse... en silencio... siempre en silencio...
Debería irme muchos años atrás. Muchos. Tantos que la memoria se me vuelve tonta. Me marcho a una adolescencia en la que tan sólo soñaba con plasmar mundos, sensaciones, sentimientos... años en los que sentía que no valía, que era imposible, que nunca llegaría a nada...  Debería irme a aquel momento en el que quise tirar todo por la borda, esa borda de barcos imaginados, esos que ya no volvería a escribir. Vuelvo a verme en el banco de un parque, de noche, llorando, sabiendo que no puede ser, que el futuro no me espera cargado de páginas, de miradas sonrientes, d…

YO TENGO LA CULPA DE LA EXTINCION DE LOS DINOSAURIOS.

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Quiero escribir esta entrada sin acritud, porque eso no lleva a ningún sitio, pero hay momentos en la vida en los que la decepción te agarra y se empeña en no soltarte. Y ahí estoy yo. Tengo una pregunta: ¿os ha pasado alguna vez el que alguien que creías más o menos importante decide apartarte de su vida sin ninguna explicación? ¿Os ha quedado esa sensación de "pero qué he hecho"? Porque yo he vivido siempre con la idea de que por mi culpa se extinguieron los dinosaurios,  se hundió el Titanic y no nos dieron las Olimpiadas de Madrid. Llevo toda mi vida pidiendo perdón sin tener que hacerlo. Pero es algo que me viene de la infancia porque siempre me transmitieron esa idea de que no tenía derecho a ser feliz. "Ser feliz"... un derecho que deberían de poner en la Constitución, que debería incluirse en los libros de texto, en las enseñanzas, en el ADN. Y la gente que me quiere me dice que deje de pedir perdón. Os cuento un secreto, pido perdón hasta cuando estornudo…

SUEÑOS QUE SE PUEDEN HACER REALIDAD....

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Pues si... hay sueños que se pueden hacer realidad y el pasado viernes un pedacito de ellos sobrevoló mi alma. Voy a intentar relatar lo que pasó y así podéis vivirlo en vuestra imaginación.
Llegué a la Asociación de Escritores y Autores Españoles media hora antes del evento. Yo iba nervioso. Llevaba nervioso desde el día en que me comunicaron que la historia de Nicolás iba a ser distribuida. Subí unas escaleras cargadas de historia y entré en aquella sala repleta de autores que me miraban desde el pasado. Ojos que me alentaban a seguir, que me decían que todo estaba bien. Y Emilio Porta se presentó. Era ese maestro de ceremonias, ese mago de los sueños que me iba a dar paso, que iba  a abrir la puerta, esa que nunca estuvo cerrada. Paseé por las habitaciones y despachos en las que tantos otros autores ya habían depositado sus suspiros y sus anhelos. Yo lancé alguno de los míos, tímidamente, en silencio, para no despertar a aquellas letras que dormían plácidamente. Y, de repente, esc…

CANSADO DE ESTAR CANSADO

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Hoy tengo que escribir esto. Porque sí. Porque sinceramente estoy cansado. No tengo ni idea de lo que va a salir de esta sensación, pero si que tengo claro es que reconozco la causa por la que yo y muchas personas nos sentimos así. 
Estoy cansado de la gente que te manipula a su antojo. Estoy cansado de un gobierno que se escuda en programas fantasiosos para engañar a acólitos incondicionales que justifican sus acciones ciegamente. Estoy cansado de que gente que aprecias se lance contra ti y se permita decidir tus palabras y tus sentimientos. Estoy cansado de un país que se me escapa, un país que se rompe, un país que no reconozco... bueno, miento, reconozco de aquellos años en los que peleamos por huir de la intolerancia, de la falta de respeto, del miedo a amar.... 
Y esa gente se niega a escuchar. Se  niega a abrir sus opacas almas y escuchar aquello que deberían reconocer. Y mientras tanto, me hacen daño, gratuitamente. Y estoy cansado.
Así que, al final, estoy cansado de estar c…

DIME QUE NO ESTOY DORMIDO

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Dentro de una semana estaré mucho más nervioso que hoy. Dentro de una semana pensaré en mañana y en lo que significa para mi. Dentro de una semana faltará un día para que "Dime Que No Estoy Dormido" llegue hasta vosotros y vosotras.
Y no es una novela más. Muchos y muchas conocéis mi trayectoria. Habéis tenido la suerte (o la desgracia) de conocer a Conchi y sus excentricidades. Quizás ni siquiera sabéis de la existencia de "Más Vale Maña Que Muerta" o de "El Diario de Conchi". Y sería raro, porque pesadito soy un rato...  Pero esta nueva novela no habla de historias en las que hay que descubrir asesinos o arriesgar nuestras vidas para que no llegue el fin del mundo. No. Es sencillamente un sueño o una realidad. Yo ya no lo sé. Pienso y pienso lo que voy a decir el viernes que viene. Imagino mil frases para describir lo que para mi es esto y me quedo en el aire, suspendido, con cientos de palabras que esperan salir de mi boca aunque yo no haga nada por a…