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Manual De La Buena Madre

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Hace unos días fue el día de la madre y me puse a escribir algo. Tenía esa necesidad de mandar palabras al viento y que volasen hasta sus ojos. No sabía si llegarían. Probablemente no. Aunque todos los creyentes del mundo me intenten convencer de que en algún lugar puede sentir lo que siento, me cuesta hacerme a la idea de ello y os juro que pagaría con parte de mi alma para tener esa convicción.  Así que me puse a escribir y me quedé mirando la página en blanco. Un "Feliz Día de la madre" me parecía tan horrible que cerré el ordenador. Miré a mi alrededor. Busqué a La Presencia. Esa de la que hablo en otra entrada. Esa que se empeña en robar mis emociones y las palabras. Pero no la encontré. No sé si estaba con su madre, si estaba celebrando momentos que jamás pensé tuviera, pero no estaba allí. Sencillamente, tenía una pena que no podía expresar. Y lo dejé para otro día. Lo dejé para hoy. Mi madre se marchó un 1 de junio... hace ya muchos años, tantos que par...

La Parte Más Importante De Mi Vida

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Hace ya tiempo que hice la última entrada. Esa que iba dedicada a Pilar. Esa que he dejado durante días y días, para que sea el homenaje que merece. Desde entonces he pensado en ella mucho. Su imagen ya viene limpia y sonriente. Supongo que allá donde esté se habrá reunido con su hijo y pasearán entre volcanes y los campos repletos de viñas en La Geria. Y viene a mi mente Lanzarote. Viene a cada momento. Allí pasé una parte importante de mi vida. Cuando hablamos así, se piensa en años y años, y creo que los momentos importantes no saben de cantidad. Una parte importante de tu vida puede ser un segundo, un día, unas horas. Todo aquello que nos marca para siempre, se graba en nuestro corazón y pasa a engrosar el volumen de "La Parte Más Importante de Mi Vida". Llegué allí un mes de Enero y aterricé en el aeropuerto cargado de frío y recuerdos de invierno. El sol me recibió regocijado y yo lo abracé. Era una nueva vida. Empezar de cero. Huir de un camino que me esta...

EL ABRAZO

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Me he pasado un buen rato mirando el espacio reservado para el título y se me ocurren tantos que pienso que voy a dejarlo en blanco...  Porque después de unos días, he decidido ponerme a escribir desde el dolor y la ausencia.  Creo que debo de irme muchos, muchos años atrás. Fue a principios de los noventa cuando me fui a vivir a Lanzarote. La isla me vino a recibir con todo su esplendor y sus ganas de rodearme con su magia. Era un cambio en mi vida, un empezar de nuevo e intentar hacer las cosas de otra manera. Ni siquiera sabía si estaba preparado, pero tenía que intentarlo. Llegaba con mis maletas y mis animales: dos gatos y una perrita. Ya tenía una pequeña casita con un jardín en el que la vida se iba a reinventar a cada minuto. Acudí a mi trabajo. Iba a llevar el control de un hotel, una cosa que jamás me había planteado y que nada tenía que ver con mis expectativas de cine y televisión. Pero la vida te lleva por diferentes caminos, te engaña con espejis...

La presencia...

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Pues sí, estoy de vuelta, pero de vuelta sin haberme ido... Siento tener esto tan abandonado, pero empiezas con proyectos, te lanzas a escribir cuarenta cosas y te olvidas de que tienes una vida que igual puede que interese a alguien y que está un poco más allá de la ficción. Así que me pongo a escribir ahora sin idea alguna de lo que voy a poner. Y no sé de qué me extraño,  porque es lo que suelo hacer incluso en las historias que ni siquiera supe haber imaginado. Muchas veces, me siento, miro la pantalla en blanco y aparecen un par de personajes... Poco a poco me van contando lo que les pasa y surge una historia. Y así nace mi imaginación.  Bueno, pues durante estos dos meses que he desaparecido de aquí han pasado cosas interesantes. Algunas se pueden contar, otras no... por lo que no sé lo que contaré o no. Ni siquiera soy consciente de si voy a terminar ahora mismo estas incongruencias pues, probablemente habéis dejado de leer hace un rato. Pues han ...

Porqué no me gusta la Navidad...

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Cuando digo que no me gusta la navidad obtengo diferentes reacciones... Unos me comprenden, entienden que piense que es una fiesta que maquillamos con espíritus falsos a fin de no recordar aquellas faltas que tienen tanto volumen, tanto peso, que aplastan ilusiones. Otros hablan de niños ocultos, de felicidad, de sueños... No quiero convencer ni a unos ni a otros. No celebro unas fiestas en las que no creo, aunque me gusten los villancicos (no me gritéis si digo que me gustan los americanos y no los nuestros nacionales en los que tan sólo escucho a niños poseídos que gritan que una burra va hacia Belén Rin Rin...), y eso es una contradicción que ni yo mismo entiendo, pero qué le vamos a hacer, creo que nací dentro de una contradicción.  Pero hay una causa que está por encima de ese árbol de navidad y corona con una estrella fugaz (de esas que huyen de bolas y espumillón), mi total rechazo a estas fiestas. Hace muchos años, tantos que cada día el recuerdo es más rec...

"Mira que perro más grande..."

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El tener un perro te obliga a una rutina diaria a la cual te acostumbras y a la que encuentras un placer que no conocen aquellos que no tienen mascotas. Me explico. Te levantas por la mañana (yo muy pronto, llueva, truene, sea domingo o año nuevo), sacas a tu perra (nunca me ha gustado decirle perra, me parece que estoy enfadado con ella, así que la llamaré por su nombre...), rectifico, sacas a Miranda (y no por Carmen Miranda, ni un guiño gracioso a Mirinda, ni por una pasión desenfrenada por "Sexo en Nueva York"... no, sencillamente por un grupo argentino del mismo nombre que me cautivó hace casi siete años...) y te das un paseo entre legañas y bostezos. Encuentras a la misma gente a la misma hora. Algún que otro saludo de colegas caninos, lío de correas mientras los animales juegan al tio vivo buscando sus partes nobles a fin de reconocerse y nuestros comentarios: "Mira cómo son... Anda que se nos lían las correas... Venga, que no son horas..." Y des...

MI ESQUIZOFRENIA LITERARIA

Hay momentos, muchos, en los que quieres escribir y no sabes lo que poner. Afortunadamente (creo) yo tengo una especie de ser interior que agarra mis dedos y los mueve a su antojo. Y empiezan a salir cosas que, quizás, ni siquiera yo estoy pensando. Lo he llamado muchas veces "esquizofrenia literaria". Supongo que no será invención mía y que muchos (o unos pocos) lo habrán bautizado ya, pero bueno, me tomo la libertad de agenciármelo en estos momentos. Hace bastante que no publico nada en el blog. No es por falta de ganas, es más bien por falta de empeño. Estoy con varios proyectos  a la vez y llega un momento en el que tienes un cruce de ideas tan espectacular que no sabes si podrás formar un párrafo coherente en el blog. Pero aquí estoy. Conforme pasan los días apunto temas sobre los que me gustaría hablar... bueno, digamos que los apunto en mi mente y, con esa memoria de pez (esto no es mío) que me caracteriza, pues pasa a ese lugar en el que descansan las ideas olvid...