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EL ABRAZO

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Me he pasado un buen rato mirando el espacio reservado para el título y se me ocurren tantos que pienso que voy a dejarlo en blanco...  Porque después de unos días, he decidido ponerme a escribir desde el dolor y la ausencia.  Creo que debo de irme muchos, muchos años atrás. Fue a principios de los noventa cuando me fui a vivir a Lanzarote. La isla me vino a recibir con todo su esplendor y sus ganas de rodearme con su magia. Era un cambio en mi vida, un empezar de nuevo e intentar hacer las cosas de otra manera. Ni siquiera sabía si estaba preparado, pero tenía que intentarlo. Llegaba con mis maletas y mis animales: dos gatos y una perrita. Ya tenía una pequeña casita con un jardín en el que la vida se iba a reinventar a cada minuto. Acudí a mi trabajo. Iba a llevar el control de un hotel, una cosa que jamás me había planteado y que nada tenía que ver con mis expectativas de cine y televisión. Pero la vida te lleva por diferentes caminos, te engaña con espejis...

La presencia...

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Pues sí, estoy de vuelta, pero de vuelta sin haberme ido... Siento tener esto tan abandonado, pero empiezas con proyectos, te lanzas a escribir cuarenta cosas y te olvidas de que tienes una vida que igual puede que interese a alguien y que está un poco más allá de la ficción. Así que me pongo a escribir ahora sin idea alguna de lo que voy a poner. Y no sé de qué me extraño,  porque es lo que suelo hacer incluso en las historias que ni siquiera supe haber imaginado. Muchas veces, me siento, miro la pantalla en blanco y aparecen un par de personajes... Poco a poco me van contando lo que les pasa y surge una historia. Y así nace mi imaginación.  Bueno, pues durante estos dos meses que he desaparecido de aquí han pasado cosas interesantes. Algunas se pueden contar, otras no... por lo que no sé lo que contaré o no. Ni siquiera soy consciente de si voy a terminar ahora mismo estas incongruencias pues, probablemente habéis dejado de leer hace un rato. Pues han ...

Porqué no me gusta la Navidad...

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Cuando digo que no me gusta la navidad obtengo diferentes reacciones... Unos me comprenden, entienden que piense que es una fiesta que maquillamos con espíritus falsos a fin de no recordar aquellas faltas que tienen tanto volumen, tanto peso, que aplastan ilusiones. Otros hablan de niños ocultos, de felicidad, de sueños... No quiero convencer ni a unos ni a otros. No celebro unas fiestas en las que no creo, aunque me gusten los villancicos (no me gritéis si digo que me gustan los americanos y no los nuestros nacionales en los que tan sólo escucho a niños poseídos que gritan que una burra va hacia Belén Rin Rin...), y eso es una contradicción que ni yo mismo entiendo, pero qué le vamos a hacer, creo que nací dentro de una contradicción.  Pero hay una causa que está por encima de ese árbol de navidad y corona con una estrella fugaz (de esas que huyen de bolas y espumillón), mi total rechazo a estas fiestas. Hace muchos años, tantos que cada día el recuerdo es más rec...

"Mira que perro más grande..."

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El tener un perro te obliga a una rutina diaria a la cual te acostumbras y a la que encuentras un placer que no conocen aquellos que no tienen mascotas. Me explico. Te levantas por la mañana (yo muy pronto, llueva, truene, sea domingo o año nuevo), sacas a tu perra (nunca me ha gustado decirle perra, me parece que estoy enfadado con ella, así que la llamaré por su nombre...), rectifico, sacas a Miranda (y no por Carmen Miranda, ni un guiño gracioso a Mirinda, ni por una pasión desenfrenada por "Sexo en Nueva York"... no, sencillamente por un grupo argentino del mismo nombre que me cautivó hace casi siete años...) y te das un paseo entre legañas y bostezos. Encuentras a la misma gente a la misma hora. Algún que otro saludo de colegas caninos, lío de correas mientras los animales juegan al tio vivo buscando sus partes nobles a fin de reconocerse y nuestros comentarios: "Mira cómo son... Anda que se nos lían las correas... Venga, que no son horas..." Y des...

MI ESQUIZOFRENIA LITERARIA

Hay momentos, muchos, en los que quieres escribir y no sabes lo que poner. Afortunadamente (creo) yo tengo una especie de ser interior que agarra mis dedos y los mueve a su antojo. Y empiezan a salir cosas que, quizás, ni siquiera yo estoy pensando. Lo he llamado muchas veces "esquizofrenia literaria". Supongo que no será invención mía y que muchos (o unos pocos) lo habrán bautizado ya, pero bueno, me tomo la libertad de agenciármelo en estos momentos. Hace bastante que no publico nada en el blog. No es por falta de ganas, es más bien por falta de empeño. Estoy con varios proyectos  a la vez y llega un momento en el que tienes un cruce de ideas tan espectacular que no sabes si podrás formar un párrafo coherente en el blog. Pero aquí estoy. Conforme pasan los días apunto temas sobre los que me gustaría hablar... bueno, digamos que los apunto en mi mente y, con esa memoria de pez (esto no es mío) que me caracteriza, pues pasa a ese lugar en el que descansan las ideas olvid...

NOS ESTAMOS VOLVIENDO LOCOS...

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Pues sí... Nos estamos volviendo locos... No es que vaya a hacer lo que se espera que haga. ¿El qué? Pues empezar a hablar de que cuando yo era pequeño las cosas eran más sencillas y no existía esta presión humana que siento cada día. ¿Por qué no? Pues porque existía a su manera. Las cosas no eran sencillas y debíamos pelear por un futuro que se nos presentaba negro. Eran los ochenta. La movida. El cambio. Lo recuerdo con cariño y con algo de dolor también. Ya no sé a qué año me debo de ir para recordar las redadas en la zona de copas. Me veo o ya casi me imagino, corriendo entre aquellos pobres coches aparcados que recibían los embistes de nuestras huídas desesperadas hacia escondites imaginarios donde la policía no nos encontrase. Dicho así, parece que estuviésemos escapando de un pelotón de fusilamiento que daría fin a nuestros días de asesinatos múltiples. Pues no, era el botellón de la época. La reunión de adolescentes quinceañeros que tan sólo deseaban saborear el líqu...

ANA Y MILAN...

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Hoy quiero dedicar mi entrada a Ana Milán. Me gustaría describir lo especial que me parece en todos los aspectos. Tengo la suerte de contar con un pellizco de su tiempo de vez en cuando y esas conversaciones que no nos dan para más que 140 caracteres, me transmiten una elegancia y paz que pocas personas son capaces de emanar con tanta naturalidad.  Ana, además de ser una fantástica actriz que todos recordamos en muchos papeles que han coqueteado con nuestro tiempo delante de la televisión,  publicó "Sexo en Milán" hace cosa de un año.  Se lo  aconsejo a todo aquel que quiera aprender más de ese maravilloso fondo que tan sólo comparten las mujeres y muchos hombres se niegan a descubrir. Como se dijo de este título "Un libro para mujeres que todo hombre debería leer" (más o menos creo que era así...). Seguramente diréis, vale, vale... maravilloso, pero ¿a qué viene todo esto? Cuéntanos cosas de tu día a día, esas cosas que nos hacen reír... esas absurde...