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Cuéntalo tú que tienes más gracia....

La cantidad de veces que he oído en mi vida esta frase.....  De alguna manera a mi entorno le gustaba la forma en la que contaba las cosas. Cualquier situación la teñía de sonrisas y conseguía carcajadas. Me sentía bien. Dentro de mi infelicidad, era feliz durante el tiempo que duraban e imaginaba un futuro en el que esas historias llegasen más allá de un grupo reducido a una cafetería, el salón de mi casa o, a menudo, mis propios sueños nocturnos. "Javier, cuéntalo tú que tienes más gracia"... y yo, como un lorito bien enseñado, empezaba a relatar historias que, a menudo, exageraba a fin de conseguir más efecto. Y veía caras alegres. Caras que pedían más.... Es curioso que aquella alegría que repartía era toda la que a mi me faltaba. Supongo que los cómicos somos eternos insatisfechos. Seguramente nuestra avidez de carcajadas, era el alimento de la tristeza que me rodeaba.  Y contaba historias. Y cada una de ellas, cada vez más graciosa, se nutría de todas las lágrimas ...

POR LA ESPERANZA.... DÍA INTERNACIONAL DE LA LUCHA CONTRA EL CÁNCER DE MAMA

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"TRISTE ES LA MAÑANA SIN SOL TRISTE ES LA NOCHE SIN LUNA MAS TRISTE AÚN ES VIVIR SIN ESPERANZA NINGUNA Y MAS TRISTE QUE LA AGONÍA DE SUFRIR ES CONOCER TU ENFERMEDAD Y SABER QUE VAS A MORIR" AÑO 1991 Esto lo escribió mi madre, desde su tristeza, desde su desesperación. Peleó contra el cáncer de mama en una época en la que la gente le miraba con ojos de despedida. Luchó y luchó, aunque calló y calló durante años para no preocupar a sus hijos. A nosotros. Un día me sorprendió con estas líneas. Ella no era de poesías. No era de escribir. Pero su alma desgarrada escupió un grito de súplica... Ese grito que se la llevaría poco después. Ella peleó. Ella habló del cáncer, le plantó cara... Pero su vida le dio la espalda y no tuvo fuerzas para continuar. Se marchó una mañana de Junio. En silencio... después de mirarnos con dulzura. Sin palabras. Sólo desde ese lugar que sólo conocen los que se marchan para siempre. Me dijo adiós. Me dijo que todo acabab...

LA FELICIDAD

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¿Cuántas veces pensáis en la felicidad? La nombramos mucho, incluso mucha gente se atreve a decir "Soy Feliz". Seguramente es cierto, o puede que no... La verdad es que podemos ser felices durante minutos, segundos, horas... Ya lo conté el otro día. Sí, cuando hablé de los puntos suspensivos, ¿recordáis? Hoy me he levantado pensando en ella. Está por todas partes y está en ninguna. Hay momentos en los que ves una sonrisa y se contagia. Durante ese momento se activa algo que te regala un sentimiento. Pero es verdad que desaparece y seguimos caminando por esta vida que muy a menudo nos supera. Porque trabajamos para sobrevivir, trabajamos (en estos tiempos), para buscar trabajo, trabajamos para que la vida se pase rápido y lleguen las vacaciones. Unas vacaciones que pasan volando, que nos dejan un sabor a disfrute,  que se plasma en fotos que no volveremos a ver años. Y mientras trabajamos, la vida se nos pasa y un buen día te das cuenta de que no recuerdas tu ...

PUNTOS SUSPENSIVOS

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AHORA. Qué palabra, ¿verdad? Ahora. A veces da un poco de vértigo. Si la miras fijamente y te concentras mucho... empieza a tomar forma, una forma cargada de segundos, cargada de momentos... AHORA. Así, en mayúsculas, porque tiene más fuerza... Y ese ahora, ya no es el de antes... Ese ya ha pasado e inventamos otro nuevo.. (o nos inventa a  nosotros). Y en estos momentos, mientras lees esto, no hay nada más... Quizás estés en silencio. Igual la vida se llena de ruidos, pero AHORA no hay nada más... y eso me gusta... Recuerdo una época de esas en las que nada tiene sentido o tiene tanto que eres incapaz de verlo y te empiezas a deprimir. La presencia, esa de la que he hablado tanto, se ríe de ti y te dice que vais a estar mucho tiempo juntos, que te acostumbres a la oscuridad que esconde la luz... Te sientes triste y, a veces, hasta te encuentras a gusto. Pues en esos momentos la maravillosa Ana Milán me dijo: "Javier, haz el favor de levantarte y si no lo tienes, comp...

PIEL ENCARNADA

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Durante estos días se habla de desastres, de guerras, de paro, de tristezas... Buscamos excusas que justifiquen aquello que, sinceramente, nos hemos buscado. Vivimos sin preocuparnos de otra cosa que no sea nuestro propio beneficio y eso trae consecuencias. Pero no vengo a ensañarme ahora con todo esto, no. Desde que era muy pequeño me costó entender la razón por la cual la gente maltrataba a los animales. No me cabía en la cabeza que  fuésemos capaces de acabar con la vida de seres que no nos pertenecían. Recuerdo que una vez me llevaron a una corrida de toros. Tengo en mi mente el horror. Frases que gritaban "Qué muerte más bonita". Y yo, no comprendía cómo una muerte podía ser bonita. Y nos creemos dueños y señores de este planeta que no nos pertenece. Decidimos por nuestra cuenta qué es bueno y qué es malo. Lo que es o no es normal. Somos tan engreídos que somos capaces de condenar a aquellos que son diferentes a nosotros mientras lo teñimos de mandamientos y símbo...

MATAR A UN ESCRITOR

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Hace un par de días, escuché algo que me produjo en mi una mezcla de reacciones que acabaron con apagar la tele de un golpe. Ni siquiera recuerdo cómo llegué hasta aquella entrevista.  Iba de un canal a otro. Agobiado por el calor, ese que por las noches se recubre de pegamento y se pasea por cada milímetro de nuestra piel y nos hace refunfuñar sin cesar. De repente, aparece en la tele Mercedes Milá. Aunque el programa en cuestión no era uno de mis favoritos, la dejé. Me hace gracia. Es, o era, agradable verla hablar a su antojo y eso permite que mi mente se relaje unos minutos. Pero la oí meterse con Almudena Grandes, la escuché decir que los escritores le importábamos un pimiento. Creo que las palabras exactas fueron: "A mi el escritor no me importa NADA". Lo decía con vehemencia. Esa de la que hace gala y que le reporta aplausos poco objetivos que la engrandecen. Me quedé de piedra. Seguro que si leyese esto, me diría que no sé de lo que hablo. Que no entendí NA...

Manual De La Buena Madre

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Hace unos días fue el día de la madre y me puse a escribir algo. Tenía esa necesidad de mandar palabras al viento y que volasen hasta sus ojos. No sabía si llegarían. Probablemente no. Aunque todos los creyentes del mundo me intenten convencer de que en algún lugar puede sentir lo que siento, me cuesta hacerme a la idea de ello y os juro que pagaría con parte de mi alma para tener esa convicción.  Así que me puse a escribir y me quedé mirando la página en blanco. Un "Feliz Día de la madre" me parecía tan horrible que cerré el ordenador. Miré a mi alrededor. Busqué a La Presencia. Esa de la que hablo en otra entrada. Esa que se empeña en robar mis emociones y las palabras. Pero no la encontré. No sé si estaba con su madre, si estaba celebrando momentos que jamás pensé tuviera, pero no estaba allí. Sencillamente, tenía una pena que no podía expresar. Y lo dejé para otro día. Lo dejé para hoy. Mi madre se marchó un 1 de junio... hace ya muchos años, tantos que par...