YO TENGO LA CULPA DE LA EXTINCION DE LOS DINOSAURIOS.



Quiero escribir esta entrada sin acritud, porque eso no lleva a ningún sitio, pero hay momentos en la vida en los que la decepción te agarra y se empeña en no soltarte. Y ahí estoy yo. Tengo una pregunta: ¿os ha pasado alguna vez el que alguien que creías más o menos importante decide apartarte de su vida sin ninguna explicación? ¿Os ha quedado esa sensación de "pero qué he hecho"? Porque yo he vivido siempre con la idea de que por mi culpa se extinguieron los dinosaurios,  se hundió el Titanic y no nos dieron las Olimpiadas de Madrid. Llevo toda mi vida pidiendo perdón sin tener que hacerlo. Pero es algo que me viene de la infancia porque siempre me transmitieron esa idea de que no tenía derecho a ser feliz. "Ser feliz"... un derecho que deberían de poner en la Constitución, que debería incluirse en los libros de texto, en las enseñanzas, en el ADN. Y la gente que me quiere me dice que deje de pedir perdón. Os cuento un secreto, pido perdón hasta cuando estornudo, porque alguien en el pasado se molestaba cada vez que lo hacía (reconozco que cuando estornudo los vecinos salen a la calle en pijama aterrorizados con sus pertenencia más valiosas), así que aprendí a estornudar y decir perdón... Triste, ¿no? Pues es algo contra lo que peleo y poco a poco lo iré consiguiendo... y "perdonad" que sea tan pesado... 

Soy tremendamente sensible... tan sensible que a veces me doy pena. La vida me obligó a pasearme por los oscuros mundos de la susceptibilidad. De pequeño me hacía daño una mirada, una palabra no dicha... y poco a poco lo superé y me hice más sensible aún. A la vez me convertí en un soldado. Pero no de guerras ni armas... en un soldado de la verdad... Peleé por los derechos de los animales, contra el maltrato hacia las mujeres, contra la mentira, contra la tiranía, contra aquello que hace daño a almas que no lo merecen e incluso a las que lo "merecen".  Hubo un tiempo en el que sentí las caricias del odio... y fue horrible. La sociedad me obligó a odiar y conseguí apartar ese sentimiento, porque el odio sólo hace daño al que odia... y el odiado u odiada vive su vida sin preocuparse por ti...  Y viví todo y nada... y  muchas de esas cosas se quedaron atrás y otras las llevo en la mochila. No las voy a dejar, porque me siento en la mitad de mi vida y aún quedan caminos por elegir y esos los afrontaré con el bagaje que mi existencia ha acumulado.

Pero sigue haciendo daño. Esa gente que desaparece sin dar una explicación. Esa gente que, supongo, vuelca sobre ti toda su negatividad, porque sabe que tú eres un vampiro de sus tristezas. Te notan débil y se aprovechan de esa debilidad. Y tú no entiendes nada. Igual que no entendías porqué de pequeño tus compañeros te tiraban piedras (literalmente), porqué no podías decir que odiabas el fútbol, porqué el que tu único deseo fuese tener una casa de muñecas era motivo de ser apartado como quien aparta a un mal sueño o su trauma más oculto. Y es que a lo largo de mi vida ha aparecido gente maravillosa y gente no tan maravillosa. Siempre he pesando que tenía que ir con la cabeza gacha, agradeciendo sus miradas y sus halagos. Y un día te das cuenta de que puede que estés equivocado... que tú no tuviste culpa de que los dinosaurios desapareciesen... que el Titanic se hundió porque tenía que ser así y que de pequeño tenías todo el derecho a ser feliz... Un día te das cuenta de que la gente se va porque no puede estar contigo... y no porque les hagas daño.. sino, quizás, porque intentas hacerles el bien... Alguien muy importante para mi me dijo que estoy aquí para remover conciencias y puede que esa sea la clave... No a todo el mundo le gusta que le remuevan el alma... Es preferible vivir acomodados en nuestras mentiras y en nuestra vida de cristal... ese cristal que se puede romper con un soplido...

Pero hace daño... aunque te acostumbres, aunque sepas que no es cosa tuya. Hace daño porque pensaste otra cosa, porque el que seas un libro abierto no da derecho a nadie a escribir en tus páginas... No les da derecho a cambiar el orden de esas páginas, a emborronar párrafos que tanto te costó escribir....

Hay gente que se va y de repente vuelve... Gente que se da cuenta de que quizás no te conoció o no te quiso conocer... Esa gente yo la espero con los brazos abiertos y con nuevos recuerdos... Y hago cosas mal... muchas cosas mal... porque soy un bocazas... muchas veces soy un bocazas y digo lo que pienso.. pero a quien me lea, a quien me conozca, a quien me quiera conocer... le diré que siempre lo hago sin saber que lo hago... que mi mente tiene vida propia y mi boca se alimenta de sus propios pensamientos... Que nunca he querido hacer daño y que el daño se quedó dormido en un lugar oculto de la isla que me dio la vida...  Que a partir de ahora sólo pediré perdón cuando el perdón sea lo único necesario. Que a partir de ahora me merezco ser feliz sin pedir permiso... y os pido lo mismo... sed felices... pedid perdón cuando sea necesario y no pidáis permiso para ser felices... 

Porque los dinosaurios aún no se han extinguido y siguen paseándose en el paraíso de nuestra memoria...

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