SIN NOTICIAS DE MIS SUEÑOS...
Soñar. Siempre me ha gustado soñar. Hundirme en la noche y dejarme ir. Esperar que los párpados me muestren el camino y no preguntarme más. Hay veces que son tan reales que duelen. Tan vivos que hacen que te preguntes si realmente estás dormido. Cuantas veces he oído la frase "soñar despierto" y cuantas veces he preferido la noche. Vale, sí, me gusta soñar despierto pero la vida a menudo nos lo pone muy difícil. Hay demasiado ruido, demasiada manipulación que me aparta de ese camino durante un rato. Y sueño. Ahora lo estoy haciendo. Ahora escribo desde más allá de mi conciencia, de mi imaginación y me dejo ir. Pero hay días en los que no tienes noticias de tus sueños y te mosqueas. Son esos días que crees tener la solución a tus esperanzas y la cama te arropa con sus brazos no dejándote ir. Y te preguntas la razón por la que te has dejado ir. Que te dicen que persigas tu sueño como si fuese un ladrón a la fuga. Porque si persigues algo es porque de alguna manera...