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AMOR INCONDICIONAL...

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El otro día estaba en el veterinario esperando para comprar unas cosas y asistí a otra pincelada de la crueldad y el poco interés que ciertas personas muestran por el reino animal. Una mujer cargada de joyas e insensibilidad hablaba con la veterinaria intentando explicarle que se había llevado a su madre a su casa, posiblemente algún chalet playero con vistas a la indolencia, y le era imposible encargarse de la perrita de unos 14 años que había dado su vida por aquella anciana sin demandar otra cosa que una caricia de vez en cuando. Hablaba y hablaba e intentaba explicar que ya era muy anciana (la perrita) y que su madre no se podía hacer cargo de ella. La única solución, una eutanasia rápida e incomprensible que la hiciese descansar de esa vida de la cual, el animal, no estaba cansado en absoluto. Yo la oía hablar y justificarse, mientras movía sus muñecas sonoras de pulseras y oros que intentaban distraer nuestra atención como si fuese un político enfrascado en recortes teñido...

CALLES DE MUSICA...

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Ayer recordé momentos de mi vida que parecen estar guardados en algún tipo de urna mágica. Son esos recuerdos que se niegan a salir y hablan entre ellos. Comparten momentos, se ríen de anécdotas, intercambian imágenes de mi infancia que preferirí borrar para siempre. Pero de vez en cuando, algún recuerdo se escapa por rendijas casi invisibles y caminan de puntillas hasta mi memoria. Supongo que a todos, de alguna manera, nos pasa lo mismo. Siempre me he preguntado por qué la época más feliz de nuestra vida, se supone, es la única que no recordamos. Esos primeros años de nuestra vida en los que somos amados, en los que nuestra única preocupación es decidir qué juguete destrozaremos ese día, en los que recibimos caricias y besos sin que nos pidan nada a cambio... Pues esos momentos son borrados por la vida y sepultados por todos los malos que interrumpen infancias que deberían estar llenas de sonrisas y amor.   Yo no recuerdo casi nada. Me he convencido de que m...

LAGRIMAS DE FUEGO

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Valencia llora el alma de árboles quemados... y nos lanza gritos de auxilio, recordatorios de que esto no est an sólo un incendio más... que la dejadez de muchos está acabando con quien menos culpa tiene... la naturaleza llora y nosotros la barremos de un manguerazo... seguimos con nuestra ciega vida teñida de equipos de fútbol y carreras de formula 1... Siento pena... siento mucha pena... Y es que hace unos días miré al cielo y lo vi amarillento. No era normal. La vida se había puesto un filtro inquietante. Algo nos avisaba de que ese calor aplastante era algo más. Era un grito desesperado que venía de la distancia. Un aviso de un futuro incierto. Al día siguiente llegaron las lágrimas. Paseaba por la calle. Era una mañana más o una mañana diferente. Era pronto, muy pronto... sentí como si empezase a nevar. Una nevada que nada sabía de frío. Pequeños copos tímidos, temblorosos... Caían suaves, con paciencia y levanté la mirada. El color amarillo de la mañana seguía tiñendo ...

Los Desprotegidos

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Cuando empezaron "Los Protegidos" miré la serie con un poco de recelo. En mi mente bailaba sin descanso la imagen de mis adorados "Héroes" y algo me decía que iba a ser una mala réplica con niños por el medio. He de reconocer que poco a poco me fueron enganchando y les cogí mucho cariño. Era una historia cercana, con personajes cercanos y con una vecina maruja que hacía mis delicias.  Y así se nos fue una temporada dejando espacio para la siguiente. La segunda retomó la emoción de la anterior y seguimos con aventuras, misterio, buenos personajes... Vamos a ver, no quiero decir que sea la mejor serie del planeta, pero tenía los ingredientes perfectos para engancharte a la pantalla y no plantearte nada más. Pero señores... llegó la tercera temporada y exploté. No me podía creer que personajes tan bien representados se hubiesen convertido en caricaturas de sí mismos. Pero si incluso me dio la impresión de que se habían olvidado  de actuar. ¿Habían perdid...

Touch y una bicicleta

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A estas alturas ya sabréis que soy un devorador de series de televisión. Que lo he sido desde la infancia y que me han ayudado a escapar de momentos que un niño no debería haber vivido nunca. Cuando acabas de descubrir la vida, tienes que jugar, imaginar, soñar... Un niño no debería sufrir, no debería oir gritos, no debería pensar que algo va mal en su entorno... Que todo eso traerá consecuencias, algunas que no es capaz de dibujar en su mente, pero que seguramente se transformarán en tristeza y deseos de huir.  Recuerdo que con pocos años -tan pocos que me veo con pantalón corto, casi sin saber leer y en un pupitre de color verde desgastado con un compañero que tan sólo se afanaba en hacerme la puñeta-, planeé huir de casa. Era tan excitante. Ibamos a largarnos a no sé donde, con no sé qué dinero y con nada de ropa. Pero parecía el plan perfecto. Se habló de bicicletas y algún bocadillo. Yo nunca tuve una bicicleta. Hasta muchos, muchos años después no me planteé la razón....

Más allá de las melodías...

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Creo que nos pasamos la vida evitando cosas que puedan romper nuestro sueño de cristal. Vamos por las calles taponando los oídos con músicas repetitivas, esas que usamos para que el camino se haga más corto, para alegra una mañana que (mira tú qué casualidad), nos ha regalado alguna tristeza que otra, para sentir que alguien nos acompaña durante esas inquietantes horas por llenar... Pero también diré que nos sirve de aliada en las alegrías, de aliciente en las esperanzas, de guinda en las ocasiones especiales... De una manera u otra, nos apartamos radicalmente de la sociedad que a nuestro alrededor tiene sus mismas alegrias, penas, ilusiones, esperanzas, anhelos... Muchas mañanas buscas sonrisas en aquel que  ni siquiera te saluda en la escalera de casa y te preguntas qué ha ocurrido. Qué estamos haciendo con esta sociedad que maquillamos de ilusión pero de la que no me creo los gestos... Y ¿a qué viene esto?, os preguntaréis. Pues ayer por la mañana iba yo de camino a a...

Sueños...

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Sueños... Es una palabra que me encanta, más por lo que tiene en su interior. Cada palabra, para mí, es como una pequeña caja maravillosa que la decoramos con aquello que más nos gusta y dentro contiene miles de significados que adornan cada letra. ¿Qué pondríamos dentro de "Sueños"? Yo sé que la llenaría de muchas noches, mucha esperanza, cientos de imágenes inventadas, muchas otras vividas... Todos tenemos sueños, quizás lo resumimos en un sólo sueño, pero al final lo buscamos cada noche, cerramos los ojos y deseamos volar allá dónde nos lleve nuestro subconsciente.  Yo quiero soñar. Yo quiero sentir.  El otro día encontré un fichero de poesías. Aquellas que casi tenía olvidadas. Esas que nuestra juventud escribe desesperada intentando entender aquello que se escapa a nuestra comprensión. Cuando era mucho más joven pensaba que las mejores poesías las escribía aquel que no conocía el amor, porque al idealizarlo todo le regalábamos pinceladas de perfección. Ese...